En la práctica diaria, los composites son los materiales que más habitualmente se emplean para la odontología restauradora (1). El desarrollo de estos materiales con óptimas características fluorescentes y opalescentes, en combinación con la investigación en las técnicas de estratificación, nos permiten tener un amplio rango de elección de color (2). Además las resinas compuestas adheridas son menos invasivas que otros procedimientos clínicos en los que hay que sacrificar una mayor cantidad de estructura dental (3).